Entrevista a Leandro Pinto

Como ya comentamos hace unos días, el escritor Leandro Pinto nos visitará el próximo día 1 de Febrero para presentarnos su nueva novela titulada Veneno de escorpión (lo comentamos en esta entrada, a la que puedes acceder si quieres saber más sobre la obra). Como adelanto a ese día, hemos tenido el inmnenso placer de ser atendidos por Leandro para que respondiera a unas pocas preguntas que nos premitirán conocer un poco más a este escritor compulsivo, argentino de nacionalidad pero afincado en Gran Canaria desde hace años, de la que ha hecho ya su tierra y hogar.

Aquí les dejamos las exquisitas palabras que el autor ha tenido a bien dedicarnos.

Sueños de Papel: Leandro, con Veneno de escorpión has visto publicadas tres novelas en apenas dos años. Muy buen ritmo para un autor “novel”, ¿verdad? ¿Te esperabas algo así cuándo presentaste tu primera novela, Orlando Brown?

Leandro Pinto: Sinceramente, no. En el fondo confiaba en que una publicación pudiera asentar las bases para futuros proyectos, pero no creí que en este breve lapso iba a tener tres novelas publicadas. Cuando tuve la suerte de presentar mi primera novela sentí que se me abrían las puertas a un mundo desconocido y, la verdad, no sabía bien qué esperar. Uno afronta esa experiencia con la fe de que todos sus trabajos acabarán viendo la luz tarde o temprano, pero sabiendo también de la dificultad que esto representa.

SDP: Dinos en cinco palabras qué es Veneno de escorpión.

LP: Infancia; Pérdida; Trauma; Superación; Espiral.

SDP: Orlando Brown es un thriller psicológico, Remanso de  paz, tu segunda novela, un drama familiar, ¿qué nos ofreces en Veneno de escorpión? ¿Otro cambio de registro?

LP: Sí, sin duda. Creo que si hay un hecho curioso que puede encontrarse en esta sucesión de novelas es que se parecen muy poco entre sí. A veces me pregunto si esto es beneficioso (pues evidencia una evolución estilística y temática que yo, para mi formación como autor, considero imprescindible) o perjudicial (ya que puede proyectar ante el público la imagen de un autor que no tiene muy claro lo que busca en sus escritos, y cómo lo busca y lo narra). Si en “Orlando Brown” intenté centrarme en la destrucción psíquica del protagonista a través del drama universal de la guerra, y en “Remanso de paz” me incliné por un análisis de la endogamia en los entornos rurales y las degeneraciones congénitas en familias acomodadas, en “Veneno de Escorpión” busqué hurgar en el subconsciente de un único personaje y exprimirlo hasta las últimas consecuencias. Yo consideraría el cambio de registro (que es evidente que existe) tanto en la ambientación temporal, que por fin decidí ubicar en nuestros días, como en el tipo de narrador, ya que “Veneno de Escorpión” está narrada en primera persona. Esto, como es lógico, provocó también un nivel de implicación emocional mayor con la realidad del protagonista. En cuanto a las presencias sobrenaturales, creo que “Veneno de Escorpión” puede ubicarse a medio camino entre sus dos predecesoras: no dispone del abanico de personalidades etéreas de “Orlando Brown”, y al mismo tiempo se aleja del realismo presente en “Remanso de Paz”.

SDP: ¿En cuál de esos géneros te sientes más cómodo?

LP: A medida que pasa el tiempo me voy sintiendo cada vez más cómodo en el terreno de lo psicológico, emparentado o no con el mundo del terror. Cuando empecé a escribir narrativa en serio (o lo que uno cree que es en serio a los diecisiete años) me fascinaba el género de terror que bebía de autores como H.P. Lovecraft, Stephen King, Edgar Allan Poe, Ambroce Bierce y Lautrèamont. Más tarde desarrollé un gran fanatismo por William Faulkner, Franz Kafka y Fiódor  Dostoievski, y esto agregó la vertiente de profundo desarrollo psicológico que buscaba en los personajes al mórbido mundo de fantasmas y aparecidos que me apasionó durante la adolescencia. En esta miscelánea temática se han movido mis primeras novelas, pero es cierto que a medida que busco progresar y sentirme más a gusto con mi narrativa siento una especial inclinación hacia las deformaciones psíquicas, los trastornos generados por las experiencias desagradables o los recuerdos traumáticos, las malformaciones del entorno social y familiar, y todo lo relacionado al drama humano desde el punto de vista psicoanalítico. Leer a Freud sin duda me empujó a hacer hincapié en estos temas, y también el convencimiento de que, aunque los monstruos (léase vampiros, zombis, licántropos, etcétera), los fantasmas y los entes sobrenaturales pueden causar inquietud en el lector medio, no hay nada que cause más terror que un ser humano mentalmente perturbado.

SDPVeneno de escorpión supone el salto a la editorial Babylon, ¿cómo ha sido la experiencia?

LP: Magnífica, motivadora y edificante desde todos los puntos de vista. Siempre tendré un especial recuerdo hacia Beginbook-Anroart, ya que fueron las editoriales que me abrieron las puertas a la publicación, pero el salto a Babylon significó para mí una importantísima vuelta de tuerca en lo que se refiere a mi experiencia con las editoriales. Desde el aspecto humano, nunca me sentí tan apoyado como autor; me arroparon desde el principio y se mostraron muy interesados tanto por mis expectativas como por mis intereses respecto del futuro de Veneno de escorpión. Desde la funcionalidad del trabajo en sí, la experiencia fue igualmente enriquecedora: fue un año intenso de trabajo sobre el manuscrito durante el cual no se dejó el más mínimo detalle librado al azar, y en todo momento sentí que se buscaba, por sobre todas las cosas, velar por la integridad artística de la obra, algo que creo hemos conseguido sobradamente. Y en cuanto a la post-producción, no hay más que ver los diversos artefactos publicitarios que han puesto en marcha para que la novela llegue a más gente y logre estar presente en la realidad de los lectores, incluso antes de la presentación oficial: la portada (un trabajo artístico descomunal), el book-trailer, la promoción en el blog, etcétera. Nunca creí, en definitiva, que se pudiera establecer una rueda de trabajo tan vasta y eficaz alrededor de una de mis obras. Satisfecho en grado sumo con lo que me han ofrecido y con lo hecho hasta ahora, y sabiendo que aún falta lo mejor.

SDP: Ediciones Babylon está haciendo una gran apuesta por el libro electrónico y convirtiendo esa apuesta en su sello de identidad, ¿compartes esa visión o hubieras preferido que tu obra tuviera más presencia en librerías tradicionales?

LP: Los que me conocen un poco saben que soy algo tecnófobo…, aunque no este el término adecuado. Lo cierto es que siempre tuve dudas acerca de la aplicación de la tecnología a la actividad literaria, al menos en mi práctica privada de escritor y lector. Sin embargo, el futuro llegó hace rato, y es evidente que las editoriales deben buscar una forma de arribar a una mayor cantidad de público para así abarcar más mercado. No estoy demasiado al tanto de los progresos que la lectura en formato electrónico está logrando, pero sí es cierto que, en el poco tiempo que “VdE” lleva a la venta en formato e-Book he notado un entusiasmo que realmente no me esperaba; había encarado la experiencia de la novela en e-Book más como un complemento de lo que pudiera ser la distribución en papel, pero es posible que haya subestimado el alcance de la publicación digital. Babylon está demostrando ser una de las casas editoras que más apuestan por estos formatos, y secundo la iniciativa ya que amplía muchísimo el abanico de lectores sin dejar de generar beneficios. Tengamos en cuenta que muchos de los aficionados a la lectura electrónica lo son tanto por razones económicas como de comodidad, y en los tiempos que corren siempre es un aliciente para un autor el saber que, ante la imposibilidad de un lector para adquirir la obra (por las razones económicas que todos conocemos) siempre podrá aspirar a que ese lector llegue al libro por el otro camino, financieramente más asequible. Sin la presencia del libro electrónico (y sin el fomento crucial que está poniendo en práctica Babylon, como punta de lanza de su sistema de distribución) un lector que deja de comprar el libro en formato papel es un lector que el autor pierde irremisiblemente.

SDP: ¿Qué sensación te dejó la novela cuando pusiste el punto final a VdE? ¿Cómo resumirías el proceso creativo que tuvo como resultado esta obra?

LP: El caso de “Veneno de escorpión” es realmente llamativo, porque se podría decir que llega a publicarse a través de algunos curiosos caprichos del azar…, que es como ocurren, a decir verdad, la mayoría de los hechos importantes de nuestras vidas. Antes de hablar del punto y final he de aclarar que esta novela tuvo dos (incluso más) puntos y finales, y no todos me despertaron la misma sensación. “Veneno de Escorpión” surge como idea a principios de 2007. Yo estaba pasando por un momento personal algo complicado; digamos que nada me salía bien y el único momento en el que me sentía a gusto era cuando me sentaba a escribir. Podría decir que no disfruté mucho durante aquella primera redacción; fue un acto catártico, y volqué buena parte de las miserias que estaba atravesando en el manuscrito (pese a que soy de los que piensan que las historias no deberían verse nunca afectadas por los dilemas del autor, sino contar con una completa autonomía). Lo cierto es que fue un proceso casi agónico para mí: entre los problemas personales que estaba atravesando, sumado al agotamiento mental y al estrés brutal al que me sometí, el punto y final después de unos cuantos meses de trabajo significó la ruptura de una relación enfermiza con el proyecto. La novela y yo no nos llevábamos bien y, casi insultándolo, escondí el manuscrito por ahí (en un cajón o en una maleta, creo recordar), y lo olvidé, en aquel entonces creía que para siempre. Transcurrieron algunos años durante los cuales no pensaba en él y, si lo hacía, siempre era con sentimientos negativos, refiriéndome a la novela como “el libro ése” o “aquel adefesio”. Durante esos años las cosas me empezaron a salir mejor, llegó la publicación de “Orlando Brown”, y me enfrasqué en algunos proyectos que me devolvieron el entusiasmo y que me reportaron la estabilidad que necesitaba para solucionar los otros problemas. Entonces, un buen día, sobre abril de 2010, decidí volver sobre la historia. Fue entonces cuando me di cuenta de que había un buen material allí, de que de esas trescientas páginas se podía sacar algo más que interesante. Sin embargo, también me di cuenta de que para lograrlo no bastaría una revisión completa o una reestructuración superficial de la novela; comprendí que tendría que rescribirla de cabo a rabo. Me puse a ello y en unas ocho semanas de intensísima redacción, el manuscrito estuvo terminado. El resultado final, a mi modo de ver, es una novela bastante equilibrada desde el tono desgarrado y fatalista que transmite; la consecución del manuscrito definitivo ofrece toda la miserabilidad que sentía cuando la redacté por primera vez (en cuanto a la temática y a la trama, sumamente desgraciada para el protagonista) combinada con la sangre fría y el espíritu de sincero entusiasmo que pude inyectarle durante la segunda redacción: una mezcla de calidez y frialdad en el tono. Por supuesto que este segundo punto y final me dejó mucho mejor sabor de boca que el primero.

SDP: Tienes una rutina de escritura casi espartana, pero también eres un gran lector. ¿Hasta qué punto es importante la lectura para el escritor?

OLYMPUS DIGITAL CAMERALP: Borges solía decir que uno no llega a ser quien es por lo que escribe, sino por lo que lee. Hasta cierto punto estoy de acuerdo con este axioma, aunque creo que ambas tareas son complementarias. Lo que está claro es que para llegar a desarrollar el oficio de escritor hay que leer mucho, y cuando creas que has leído mucho o que estás llevando un buen ritmo de lectura, tienes que convencerte de que es muy poco lo que lees, para ir a por más. La lectura como práctica rutinaria es la credencial que necesita un escritor para sentirse miembro de un club tan selecto. Yo suelo tener un horario concreto y bastante determinado para escribir, pero si algo tiene de ventajoso la lectura es que prácticamente se puede llevar a cabo en cualquier momento y lugar, por eso siempre es recomendable no soltar el libro que se esté leyendo, porque nunca se sabe cuándo se presentará la oportunidad de adelantar algunas páginas (o párrafos, o incluso líneas). También estoy convencido de que hay que leer de todo y buscar no solo calidad, sino también variedad. Leo porque me gustan las historias y disfruto con ellas, pero también porque es mi forma de estudiar el oficio, de aprender de quienes han sabido depurarlo y perfeccionarlo. No caben dudas de que es lo más parecido a cursar la inexistente carrera universitaria de Escritor: leer incansablemente y aprehender conceptos, técnicas, adquirir herramientas y estar profundamente comprometido con el oficio. Y si, además, pasas un rato excelente sumergido en una buena historia, qué más se puede pedir. La importancia de la lectura en la formación de un escritor no se puede calcular: por incalculable, debe ser inconmensurable y, por ende, nunca suficiente para el escritor.

SDP: ¿Cuántos libros leíste el año pasado?

LP: Yo me considero un lector lento, pero tengo una media de sesenta libros al año. 2012 lo cerré con sesenta y tres, casi todos de narrativa, aunque también procuro alternar con obras de teatro, poesía y ensayos. Pienso que, aunque uno tiende a leer lo que más practica (en mi caso la narrativa, y especialmente la novela) es importante nutrirse de todo. Me gusta llevar un listado de los libros que leo en el año, no tanto para contabilizarlos sino más bien para lograr una equilibrada combinación de lecturas a lo largo de los meses, como quien elabora una dieta balanceada.

SDP: Recomiéndanos uno de ellos, el que más te haya sorprendido o impactado.

LP: 2012 fue un año especialmente afortunado respecto a las lecturas que encaré; hubo suerte en algunos títulos que llegaron a mis manos, pero también es cierto que supe seleccionar. Por eso me sería muy difícil elegir uno de los muy buenos libros que tuve oportunidad de leer durante este año. Pero si tengo que escoger uno me quedaría con “La noche del oráculo”, de Paul Auster. Fue increíble cómo me atrapó, hasta el punto de terminarlo en dos sentadas maratónicas. Siempre me han gustado tanto el estilo como la temática del autor de Newark, pero con esta novela me sentí tan impactado que casi caigo en la tentación de volver a leerlo ni bien lo terminé. Además, el protagonista es un escritor, y esto, como supongo que le sucederá a muchos autores, añade un elemento extra de afinidad hacia la trama.

SDP: Has elegido la librería Sueños de Papel para hacer la presentación oficial de VenenoVeneno de escorpión en SDP de escorpión. ¿Por qué? ¿Qué papel crees que debe desempeñar el librero tradicional en este nuevo escenario literario que se está gestando con la incursión del libro digital?

LP: Sueños de Papel ha sido, desde que abrió sus puertas, una especie de templo para los autores que estamos empezando el camino. Sus actividades constantes, la buena voluntad para organizar presentaciones y firmas, su nutrido calendario de actividades y su empuje para promover firmas de autores en la Feria del Libro la convierten en una especie de santuario al que todos recurrimos, en busca de fe. Además de la amistad profunda y sincera que me une a Rayco, no podría sentirme más cómodo que allí para presentar la novela. Tuve la oportunidad de asistir como público a multitud de presentaciones, e incluso el privilegio de oficiar de maestro de ceremonias hace muy poco, presentando “Morir despacio” de Alexis Ravelo; solo me falta presentar una de mis novelas allí. En cuanto al papel del librero tradicional respecto del advenimiento del libro digital, sería interesante que lo que llamamos “librero tradicional” siga aferrado a esa voluntad de supervivencia a la que ha tenido que recurrir últimamente, sobre todo desde la monstruosa aparición de las grandes superficies como centro de abastecimiento de los lectores. Se ha perdido un poco ese contacto tan especial entre librero y lector, pero creo que si el librero ha podido sobrevivir a esta pérdida, también puede hacerlo ante la llegada del libro electrónico. Lo importante es que el librero siempre esté disponible; soy de los optimistas que creen que los dos formatos pueden llevar una convivencia pacífica y estable, sin que uno tenga que desbancar al otro. El librero deberá estar atento para satisfacer las necesidades de todos aquellos lectores que, por gusto o comodidad, se sigan inclinando por el libro en papel. Yo auguro un futuro próspero para las librerías: tantos miles de años de historia no se pueden deshacer de un plumazo.

SDP: Para terminar, ¿tendremos algo más de Leandro Pinto en ese año recién comenzado? ¿En qué andas trabajando?

LP: Sería demasiado aventurado hablar de alguna otra publicación para este año, en parte porque yo mismo quiero dedicarme a hacer llegar a los lectores las tres obras ya publicadas y que tengan la oportunidad de disfrutarlas. En cuanto a los proyectos de puertas para dentro, decir que me encuentro en un momento muy especial del mi desarrollo. Tras “Veneno de escorpión” tengo dos novelas más en la recámara, terminadas y listas para quien se anime a publicarlas (una de ellas, por cierto, es la primera parte de una saga). Pero más allá de eso he comenzado el año con un proyecto muy ambicioso que, he de decirlo, últimamente me está quitando un poco el sueño pero con el que he establecido una relación muy especial. De momento estoy en fase de investigación, porque incluye temas delicados que deben estudiarse en profundidad, pero digamos que la estructura del relato está bastante desarrollada ya, y espero poder trabajar en ella, al menos, durante todo este año. Supondrá, creo, un nuevo cambio de registro y, sobre todo, de horizontes; pretendo con este nuevo proyecto romper algunas barreras que, por alguna razón (las más probable: el miedo) me había autoimpuesto. Creo que llegó la hora de dar un paso adelante e ir a por más, de buscar estructuras mucho más complejas y lograr salir de cierto estancamiento en el que creí haber caído. Ignoro cuál será el resultado, pero estoy convencido de algo: se trata de la novela que siempre quise escribir.

No podemos cuanto menos que agradecer profundamente el tiempo dedicado por Leandro a responder nuestras preguntas y el haber escogido nuestra librería para presentar al mundo su nueva obra.

¡Le deseamos un enorme éxito y que este sea el salto definitivo en su carrera literaria!

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Acerca de libreriasuenosdepapel

Librería fundada en 2010 y ubicada en Las Palmas de Gran Canaria. Realizamos todo tipo de actividades, como presentaciones de libros, firmas de ejemplares, cuentacuentos, talleres, rol, charlas...
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3 respuestas a Entrevista a Leandro Pinto

  1. Macu Marrero dijo:

    Qué genial entrevista!! Muchos éxitos, mossstroooo!! Abrazos también a Rayco!!
    Me ha encantado eso de “uno no llega a ser quien es por lo que escribe, sino por lo que lee. Hasta cierto punto estoy de acuerdo con este axioma, aunque creo que ambas tareas son complementarias.”

  2. LORENA dijo:

    Estaré en ese templo de autores, lectores, escritores y amigos el día de la presentación en primera fila (porque no oigo bien y además veo poco).
    No más que dar la enhorabuena a ésta joven promesa de la literatura mundial y a la Librería sueños de Papel por contar con tan selectas presentaciones. Felicidades.

  3. Leandro dijo:

    Todo un placer responder a estas precisas y muy acertadas preguntas. Y un placer más grande aun presentar el libro en Sueños de Papel. Saludos a todos, y nos vemos el día 1…

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